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El profesor de la UNED Miguel Guerra analizó las corrientes filosóficas medievales haciendo hincapié en dos grandes figuras de la escolástica: San Agustín y Santo Tomás

9 de mayo de 2019

El ponente fue invitado a ofrecer su conferencia en el Ateneo de Ourense

OURENSE, 9 de mayo de 2019.- El profesor tutor de la UNED Miguel Guerra, dio una conferencia sobre filosofía medieval en el Ateneo de Ourense.  Hizo un repaso exhaustivo por las principales corrientes de la Filosofía Medieval europea, haciendo un especial hincapié  en las dos grandes figuras de la Escolástica clásica europea. “En la Alta Edad Media, que transcurre del siglo V al X, el gran referente del pensamiento occidental es sin duda Agustín de Hipona”, dijo el ponente. Este referente bebió de las fuentes platónicas -especialmente a través de las traducciones de Plotino y su Neoplatonismo místico- y constituye “una nueva fundamentación de la metafísica helena generando una nueva línea de pensamiento de profundas raíces en la teoría pitagórica y en el dualismo de origen clásico que Agustín hará coherente y congruente con el pensamiento cristiano de los primeros siglos”, añadió Guerra, produciéndose así “una simbiosis que atravesará todo el Medievo igualando en su obra cumbre el mundo ideal con la Jerusalén Celeste o Ciudad de Dios y el mundo primario de las formas y las sombras, con nuestra precaria existencia terrena en medio de las incertidumbres y zozobras de la época”,  que se agudizarían para la población europea a medida que esta se acercaba al año 1000 con el anuncio del inminente fin del mundo. A esta época se la conoce como Milenarismo.

La segunda referencia escolástica medieval nace en el año 1225, en pleno reino de Sicilia. Se trataba del hijo de los Condes de Aquino, que pasará a la historia como Tomás de Aquino “con su revolucionario enfoque aristotélico que modificando substancialmente la herencia agustina constituirá una de las grandes aportaciones de la Escolástica a la historia del Pensamiento humano con la instauración del necesario dialogo Fe-Razón”, expuso el ponente. Ese diálogo cuyas disyuntivas teóricas y prácticas se extenderán hasta el final de la etapa Medieval y pervivirán hasta los albores de la época Moderna.

“El aquinate desde la Universidad de París, embrión de la futura y prestigiosa Sorbona, marcará todo el pensamiento europeo y puede decirse con toda justicia que el tomismo nace de la confluencia de las grandes corrientes de pensamiento que cruzaron la antigüedad y el medievo: platonismo y aristotelismo, helenismo y arabismo, paganismo y cristianismo sin olvidar otras corrientes secundarias, como la filosofía hebrea”, afirmó Miguel Guerra en el Ateneo.

“Habiendo nacido en un momento histórico como es la Baja Edad Media y teniendo el sesgo religioso, implícito a la condición de dominico del autor, el pensamiento de Tomás de Aquino es un pensamiento esencialmente dialogante”, añadió el profesor Guerra quien recordó que a Tomás de Aquino no le importó enfrentarse a los abundantes prejuicios de su tiempo mostrándose siempre abierto “a toda aportación valiosa dando acogida a toda partícula de verdad sin importarle que ésta procediera de filósofos paganos, griegos, hebreos o musulmanes”. Ese, aseguró el ponente, fue el auténtico espíritu de Tomás de Aquino y, probablemente, una de sus más valiosas herencias dado que su obra filosófica constituye un esfuerzo por integrar en un sistema simple, pero coherente, el legado de sus antecesores.

Así Tomás de Aquino replanteará la relación entre la fe y la razón, dotando a ésta de mayor autonomía. “El punto de partida externo de la filosofía de Santo Tomás fue la necesidad de distinguir la razón de la fe aunque de su concepción de miembro de una orden religiosa propugnará, en el espíritu de la época, la excelencia de la fe sobre la mera razón humana”. Para él, todo problema humano era fundamentalmente teológico y psicológico: “Por ser el hombre punto de intersección entre lo meramente corporal y lo espiritual, su modo peculiar de conocer tiene una doble vertiente: por una parte, gracias a su cuerpo el hombre parte de los sentidos para adquirir conocimiento pero asimismo gracias a su intelecto el hombre puede abstraer de las cosas sensibles sus formas o esencias inteligibles, y remontarse así al mundo espiritual”.

La mayor parte de la metafísica tomista procede de Aristóteles pero la necesidad de conciliar el aristotelismo con el cristianismo, dijo Miguel Guerra, le llevará a introducir una nueva estructura metafísica, utilizada ya por el árabe Avicena, y que constituye uno de los aspectos más originales de su filosofía: “la distinción entre "esencia" (essentia) y "ser" (esse) que generan una reconciliación entre el dualismo platónico y la unicidad aristotélica”.

Cabe destacarse que Tomás de Aquino ya considera al hombre en pleno Medievo como persona adoptando la definición de Boecio de persona como "substancia individual de naturaleza racional".

Por último, el ponente manifestó en su conferencia que la filosofía jurídica y política de Tomás de Aquino “se desarrolla en torno a la idea de la justicia legal recibida de Aristóteles y el concepto agustiniano del orden. Probablemente una de sus más importantes aportaciones al pensamiento político sea la formulación y explicitación de su célebre definición de la ley como ´disposición de la razón para el bien común promulgada por quien tiene el cuidado de la comunidad` algo que bien podrían recordar nuestros gobernantes en esta segunda década del siglo XXI”.                                                  

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